Archive for febrero, 2009

¡AH, PUES NO, QUE ERA RAVEL!

Une barque sur l’ocean

¡YO CONOZCO A ESA TÍA!


Jo prima, ¡qué buena que estás!

¿QUE HORA ES?

Gracias, Gas, por tu enorme sabiduría.

¡NUEVO!

Nada, que me ha dado ahora por estos. ¿Me recordarán a Alicante en el futuro? ¡Espero que no!

LOST IN TRANSLATION

Señoras y señores, servidora se desenvuelve en el mundo como pez en el agua. ¿Tengo que hacer un proyecto en Alicante? Pues cojo los bártulos y allá que me voy, en compañía de mi mp3, mi cámara de fotos y un libro sobre arquitectura y urbanismo de Alicante que claramente no abrí en todo el viaje. El objetivo, buscar la inspiración divina que me susurrase al oído cómo sería mi proyecto.

Como venía en avión y no quería facturar, tenía que ir con lo justo, y sin envases de más de 100 ml. Por ello, ni espuma para el pelo (que no es tan prescindible, todavía me sigo asustando cuando me levanto por las mañanas, me miro en el espejo y encuentro la imagen de Tim Burton al otro lado), ni pasta de dientes (confiando en que el hotel me regalara un poquitín, que al final fue que no). Así que allí estoy yo, en una habitación de hotel, lost in translation, pero sin Bill Murray ni Scarlett Johanson, ni pasta de dientes ni manera humana de peinarse en condiciones. Sin problema, voy a comerme la ciudad.

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Por cierto, yo pensando que con un poco de suerte me daban una habitación con vistas al mar desde la que pudiera echar fotos chulas, y atención a la jugada:

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Salgo a la calle yo sola, con la ilusión de estar de viaje de negocios, como una empresaria independiente, y entro en la calle de la depresión. En serio, 5 tiendas de trajes de boda en menos de 100 metros. Pero esto qué es, destino, ¿por qué me la juegas de esta manera? Y lo peor no fue eso, lo peor fue que dio la casualidad de que en mi mp3 sonaba esta canción:

When I first held you I was cold
A melting snowman I was told
But there was no-one there to hold
Before I swore that I would be alone forever more
Wow, look at you now
Flowers in the window
It’s such a lovely day
And I’m glad that you feel the same
‘Cos to stand up in the crowd
You are one in a million
And I love you so let’s watch the flowers grow

Por cierto, quiero aclarar una cosa. He dicho que en mi mp3 sonaba esta canción, ¿vale?. Lo digo para los que piensan que estoy algo tarada: las voces las oigo en mi mp3, no en mi cabeza. Aunque, casualidades de la vida, hayque ver las señales que me manda el universo (esto estaba en la barandilla de l parque de mi solar):

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Pero no pasa nada. Al mal tiempo, patada en los cojo***: el acompañante es lo de menos, lo mejor es el vestido. Así que me recorrí todos los escaparates, parándome en todos con mi café en la mano derecha y mi donut de chocolate en la izquierda, desayunando con diamantes.

Pero a quién pretendo engañar. Debo confesar que en mis ratos de esparcimiento en este viaje, me acompañaba un libro de Jane Austen, “Persuasión”, el cuarto de esta señora que me leo. No tengo remedio.

Para estar sola sin sentirse sola, lo mejor es ponerse música, así que mi mp3 y yo nos hemos hecho íntimos este fin de semana. Como necesitaba concentrarme en el proyecto, me ponía música profunda y sesuda:


Para no deprimirme, de vez en cuando tenía que cambiar de registro:

Y como estaba en una ciudad llena de desconocidos, sola y aburrida, qué demonios, nada me impide bailar un poquito, ¿no? Así que sin ánimos de darle la razón a los que piensan que no me vendría mal ayuda psicológica, he de confesar que con ABBA me bailaba la pierna ella sola. Es mi puerna, no soy yo, la que va por Alicante bailando “Dancing queen” a sus anchas.

Pero hay que centrarse: “Mària, no puedes pasarte el fin de semana entero pensando que estas sola y en que todo el universo te manda señales diciñendote que eres una pringada por ello; ¡tampoco es para tanto!; céntrate en el proyecto”. Y en estos momentos en los que veía que era inevitable ponerme a pensar en arquitectura, entra la crisis. Y en momentos de crisis, no nos engañemos, lo que hace la mente de todo el mundo es reciclar: si no se te ocurre nada, lo mejor es echar mano de lo que ya tienes. Entonces, se me ocurrió que hace unos a los hice unas fotografías con espejos a un edificio para un trabajo de la escuela y salió bastante bien, así que allá va Mària, un domingo por la mañana en Alicante de peregrinación en busca de un espejo. Pero claro, ¿qué tiendas abren los domingos por la mañana? Las farmacias, los kioscos y la Fnac. Y ¿cuáles de estas tiendas venden espejos? Pues ninguna. Pero no hay que perder la fe, así que allá va la niña, preguntando en todo comercio abierto: “Perdón, ¿tienen espejitos?”, que después del día de viento que estaba teniendo y de no estar peinada porque no tenía espuma para el pelo, bien podría añadir: “pero que sea mágico, es que hoy nadie me ha dicho lo bella que estoy”. Normal, bonita, normal.

LLego al solar donde tengo que poner mi pfc. Por ahora todo bien. Peeeero, le doy la vuelta y de pronto me encontraba en un barrio mezcla de barranquilla y Ciudad de Dios. Madre mía, me roban aquí hoy y hacen el agosto conmigo. Pero no pasa nada, salimos de aquí lentamente, poniendo cara de yo soy la más chunga de todos, y ya está. Una vez inspeccionado el solar, subo al castillo, que esta en un peñasco donde la velocidad del viento no es ni mucho menos inferior a la velocidad de la luz. Y allí arriba, luchando contra la furia  de la naturaleza y los vientos huracanados de levante, para poder asomarme al mirador y poder echar un a foto a mi solar desde arriba, arriesgando mi vida en ello, pensé: “¡¿De verdad esto es lo que pensaba que haría en segundo de bachillerato cuando decidí estudiar arquitectura?!”

El caso es que al final, como en Florencia, o como en Paris je t’aime:

“… Pero yo no soy una persona triste. Al contrario, soy una persona feliz, con muchos amigos. Sólo que a veces pienso que sería bueno tener a alguien con quien compartir las cosas. Por ejemplo, cuando vi todo París desde las alturas, quise decirle a alguien: ‘Es genial, ¿no?’ Pero no había nadie. Pensé en mi ex novio Dave, en si le hubiese gustado el viaje, pero luego me sentí un poco estúpida porque hacía once años que no hablaba con él, y ahora, él estaba casado, con tres hijos. Encontré un parque muy bonito. Me senté en el parque y me comí un bocata que me había comprado. Estaba muy bueno. Y entonces, algo sucedió. Algo difícil de describir. Sentada ahí, sola en un país extranjero, lejos de mi trabajo y de toda la gente a la que conozco, un sentimiento vino a mí. Era como si me acordara de algo que no había conocido nunca, o que había esperado siempre, pero no sabía el qué. Puede que fuera algo que había olvidado, o algo que me había faltado toda la vida. Sólo puedo deciros que sentí al mismo tiemo felicidad y tristeza. Pero no demasiada tristeza porque me sentía viva. Sí, viva. En ese momento, comencé a amar París. Y en ese momento, sentí que París me amaba también.”

No creo que Alicante me ame, pero bueno, yo a ella tampoco, así que no me preocupo mucho por eso.

Cuando llegué a casa, Sandra me preguntó: “¡Qué! ¿Encontraste la inspiración?” No, pero he pasado el fin de semana luchando contra el viento, temiendo por mi vida, viendo vestidos de novias, pensando en cruzarme con Scarlett Johanson por el hotel, buscando espejos mágicos, oyendo música deprimente y bailando ABBA en las paradas de autobús. ¡Qué vida tan intensa tengo!

MOOOOOLA

¡GRACIAS, MOQUETE!