Archive for diciembre, 2008

SINCE I TOLD YOU IT’S OVER Y GIMME SHELTER

Anuncios

GET

Esto de ser ama de casa es un coñazo. Entre que tienes mil entregas en la escuela, no te da tiempo a hacer nada en casa, y de repente te encuentras con que no tienes calcetines. Y claro, no puedes ir a la escuela poniendo como excusa a los profesores que no has hecho la entrega porque tenías que poner una lavadora. Así que encuentras tiempo de donde buenamente puedas y te atreves a poner una lavadora de calcetines, aún sabiendo lo peligroso de esta acción. Y os estaréis preguntando: “¿qué de peligroso tiene poner una lavadora? ¿James Bond pone lavadoras en su última película?” Pues no las pone porque no se atreve. En esto que pongo la lavadora a las 19:00. A las 23:00 recuerdo que tenía ropa en la lavadora. La lavadora es un Frankestein del año pim-pum-pim-pum-bocadillo-de-atún y sólo centrifuga cuando hay luna llena, así que la ropa estaba mojadísima. La pongo para que centrifugue. A las 24:00 termina de centrifugar. A las 2:00 recuerdo que tenía ropa centrifugando en la lavadora (a todo esto, estaba haciendo una práctica de cimentaciones). Saco la ropa y voy a tenderla en el mini-tenderete del balcón. LLevo el pijama puesto, así que me tengo que poner el abrgio para salir a las calle. El tenderete es mini, como ya he dicho, y además mi alemana tiene la sana costumbre de poner una lavadora cada 10 horas, así que el tenderete estaba casi repleto. Era como entrar en territorio alemán. Entonces estaréis pensando: “¡Bravo! Si estaba casi repleto, es que había sitio todavía, ¿no?” Pues no, chatis. Equivocados. Había sitio, pero yo no soy como mi alemana, y yo pongo tres lavadoras cada tres semanas, así que el volmen de mi ropa a tender cubría por lo menos siete tenderetes y medio. Además, no es problema de espacio, sino que hay otro problema mucho mayor: las pinzas. No hay pinzas para todo. Es una verdad general que todas sabemos, pero nunca compramos pinzas. Y de verdad de la buena que yo no compro pinzas poruqe no me acuerdo, que no actúo de mala fe, que conste (Sandra, si estás leyendo esto, ¡de verdad que nunca me acuerdo!) Así que empiezo a agrupar cosas, a quitar cosas de la alemana que yo estimo que ya están secas (como son las deos de la mañana no sabes si están frías o están mojadas, así que todo para dentro y ya está). Aún así, no tengo espacio. A las 2:30, con las manos congeladas y una pulmonía latente, decido entrar para acabar de encontrar sitio dentro a los calcetines que me quedan. Entonces, recuerdo mi curso de proyectos con Perea.

Pero ¿qué tiene que ver Andrés Perea con mis calcetines? Mucho, chatis, mucho. Cursando con ellos, se hacen cosas muy raras que no tienen sentido (algo así como lo que dicen Deus). Uno de los grupos que trabajaban en clase fundaron un GET (Grupo de Experimentación Terrorista). Querían hacer mini-putadillas en la escuela para ver cómo reaccionaba la gente. Por ejemplo, si cerraban todos lo baños de la escuela, llegaría un punto en el que la gente tendría que irse a otros sitios a cubrir sus necesidades básicas, de tal modo que algunos rincones de la escuela cambiarían de uso, se reinventaría la funcionalidad de algunos espacios del recinto. Vamos, que si cierras los baños, la gente se va a mear a algún otro rincón. Pues aquí lo mismo. Es decir, que mi estantería, que en un principio está destinada a albergar libros, se convirtió en un tenderete improvisado a las 3:00 de la mañana. Al día siguiente, parecía que una bomba de calcetines había estallado en mi cuarto.

Al día siguiente apareces con una ojeras dignas de una entrega final de proyectos y te preguntan: “¡Vaya! ¿No has dormido? ¿Tenías entrega hoy?” “No, no tenía entrega. Tenía ropa sucia”

¿?

FILOSOFÍA DE VIDA

Hay que tomarse la vida con alegría. Y si las cosas te ahogan y no puedes escapar de ellas, pues te inventas chorradas que no te ayudan a salir adelante pero por lo menos te ríes. Por ejemplo, lo que piensa Alba de los refranes. Todas esas cosas que están bien, que se suponen que son verdades generales que todo el mundo debe aceptar y que te ayudan a ser buena persona o a hacer lo correcto, ella los cambia: todos los refranes, los acaba con “patada en los cojones”. Por ejemplo:

“a quien madruga… patada en los cojones”
“perro ladrador… patada en los cojones”
“a caballo regalado… patada en los cojones”
“a buen entendedor… patada en los cojones”
“más vale pájaro en mano que… patada en los cojones”

Siempre funciona. ¿Se os ocurre alguna?

NO ES CULPA MÍA

A mí la gente me suele decir que soy un poquito rara. Bueno, eso no está mal. La verdad es que creo que yo no lo puedo remediar: algunas cosas son culpa de las circunstancias y otras se llevan en el subconsciente. En el segundo caso, es como cuando ves algo y por tu cabeza pasa una cosa inmediatamente. Ese pensamiento no lo puedes evitar, viene y ya está, así que realmente no es culpa mía. Por ejemplo, el ascensor del metro de Cuatro Caminos en la línea 6. Estando dentro, con mogollón de gente para subir de la línea 6 a la 1, miro de refilón el sitio de los botones y en uno de ellos leo de pasada: “sólo infierno”. Jo, pues sí que es profunda la línea 6, que el botón del infierno estaba por encima del andén 1. A la segunda lectura, ya vi que no, que no era al infierno, que era “sólo interfono”. Pues claro que la gente pensaba que soy rara si me ven partirme el bazo de risa yo sola en el ascensor de cuatro caminos (que ya hay que tener estómago para reirse en este trasbordo)

Lo mismo me pasaba con el cepo de mi coche. Hace dos años entraron a robarme la radio de mi coche. Bueno, por lo menos no se llevaron el cohce. Y tuvieron la delicadeza de volver a dejarlo cerrado al salir. Así que para no tener que lamentar más pérdidas, me compré un cepo. En la caja, al comprarlo, yo leí: “el mejor dinosaurio”. Y yo pensando que menuda chorrada llamarlo dinosaurio, ¿no?. Aún así, sabía que algo fallaba. Así que lo releí. “El mejor dinosaurio”. “El mejor dinosaurio”. “El mejor dinosaurio”… Menuda chorrada llamar a esto dinosaurio. “El mejor dinosaurio”. “El mejor di… suasorio”. Pues sí, me costó 10 minutos releyendo un eslogan que supuestamente debe ser fácil y rápido.

Pero todos saben que dime con quién andas y te diré quién eres (o como diría Alba: “dime con quién andas y te … daré patada en los cojones”), así que en efecto, los raritos se rodean de gente rarita. En estos días de entregas encerradas en casa cuando mi Marta venía de peregrinación y se mudaba temporalmente a nuestro salón con un paquete de PIM’s y otro de gusanitos en el atillo, se nos iba la pinza. Tanto que la alemana nos dijo que le encantaba la música española y sobre todo la canción de Camilo Sesto de “viviiiiiiiiiir así es moriiiiiiiiiir de amoooooooor”, pero que por favor la cantásemos un poco más bajito. Y claro, los días siguientes cada vez que nos emocionábamos escuchando a la Pantoja, teníamos que recordarnos que teníamos que decirnos: “No podemos gritar, que nos oye la alemana,y mira lo que hicieron con los judíos.” Pero según mi Marta, yo no tengo de qué preocuparme: palabras textuales de Marta “estás a salvo porque eres más aria que ninguna de nosotras. Más aria. Más aria… Máh-aria… ¡Mària!

Pues sí, mal de muchos, ¡patada en los cojones!

CONVERSACIÓN EN LA CENA DE DOS ARQUITECTOS

Sandra está intentando comerse un trozo de tomate de la ensalada. El trozo se resiste, no quiere ser devorado, se resvala y sale despedido al otro extremo del salón. Sandra dice: “¿Ves? ¡Es culpa tuya por cortar los tomates en ángulo recto!”

No puedo evitarlo, la influencia de Casas y Campo ha dejado huella en mi personalidad. Ya sabéis, para hacer una ensalada, cuchillo, tabla, escuadra, cartabón y un bol como útiles de trabajo. Y si la cosa se complica demasiado, habrá que recurrir al paralex.

¡Te echo de menos, calabecita!

SÓLO QUE ME GUSTA

9 HORAS Y 45 MINUTOS

Estoy agonizando. Pero se ve la luz al fondo del pasillo: quitando el proyecto fin de carrera, y contando con qu eno me suspendan ninguna de las tres asignaturas que tengo, MAÑANA ENTRE LAS 12:00 H. Y LAS 15:00 H. HAGO LA ÚLTIMA ENTREGA DE TODA LA CARRERA, consiguiendo uno de los récords de mi historia: dormir 4 horas en 3 días. Me di cuenta anoche. ¡Estuve llorando casi una hora! (y no de pena, precisamente).

TRIBUTOS

Por ahora, Sergi me ha ofrecido una bola de chocolate por teléfono, Thomas un strepteasse (Dios mío, ¿se escribe así?) por skype, Sandra dos libros (¡en francés!) para que mi profesora de la academia no me vuelva a llamar ignorante.
¡Enrique, gracias y eso! Sin palabras.

¿QUÉ QUERÍAS QUE LE DIJERA?

Cette gamine assise en pleurs que chagrinent de trop grands malheurs, les grandes s’amusent sans elle, exclue de la bande, elle reste toute seule. Une qui commande, des favorites, il parait qu’elle est trop petite, à la marelle y’a des V.I.P., dans les maternelles comme en boîte de nuit. Mais faut pas pleurer, ça va s’arranger…

Qu’est ce que tu voulais que j’lui dise ? Toute la vérité, rien que la vérité ? Est-ce que tu voulais que j’lui dise, que ça ne f’ra qu’empirer ?

Le plus triste, le plus dommage, elle le sait pas et c’est de son âge, mais elle-même un jour elle fermera sa porte quand à son tour elle sera la plus forte… Ce garçon assis dans un coin, quinze ans, la tête dans les mains, premier amour, premier chagrin, comme le shampoing, la formule deux en un.Il a beau dire que c’est pas grave, jouer les hommes, faire le brave, la savoir dans les bras d’un autre, ça lui brise le cœur, ça lui ronge le ventre… Mais faut pas pleurer, ça va s’arranger…

Qu’est ce que tu voulais que j’lui dise ? Toute la vérité, rien que la vérité ? Est-ce que tu voulais que j’lui dise, que ça ne f’ra qu’empirer ?

Qu’il a pas fini de pleurer, qu’la leçon n’est jamais apprise, mais si ça peut le rassurer, lui-même un jour fera sa valise. Cette femme qui cache ses pleurs, le café coule dans la cuisine, son patron n’était pas fier, faut dégraisser, drôle de régime. Chemise cartonnée, demandes de formations, dossiers bien classés, lettres de motivation, d’un geste elle balaye de tristesse et de rage les fiches de paye, les demandes de stages.

Qu’est ce que tu voulais que j’lui dise ?

Puisqu’elle savait déjà, elle le savait mieux que moi, que ça neva jamais s’arranger, que ça ne f’ra jamais qu’empirer. Ce vieil homme fatigué d’Algérie, qui regrette son Maghreb jour et nuit, tout juste toléré aujourd’hui, faut dire qu’ça fait que trente ans qu’il est ici. Qu’il ne sera jamais propriétaire, qu’il occupe une chambre de bonne, au pays de Voltaire, au pays des lumières et des droits de l’homme. Ce sans-papier rejetté qui repart, sans même dire au revoir, sans nous dire merci pour le billet de charter gratuit vers la misère de son pays. ça le soulagera sûrement d’apprendre, et faudrait quand même pas qu’il oublie qu’on a gravé Fraternité sur le fronton de nos mairies. Ce taulard emprisonné dans une cellule à six, il devrait en profiter parce que bientôt ils seront dix. Ce malheureux qui dort sur une ventilation de métro, il s’en fout de savoir que je le chante pas assez fort et beaucoup trop faux.

Qu’est ce que tu voulais qu’ils me disent ?

« Previous entries