Archive for abril, 2008

¡ESPAÑA!

Tengo que hacer un ejercicio para la clase de francés en el que hable de una persona que sea un icono en la cultura de mi patria ESPAÑA (léase elevando la voz y mirando al cielo con la mano en el pecho). ¿Sugerencias? Voilá la mía.

Quizá algún trozo de “Volver” de Almodóvar…

O ¡LA BODA DE FARRUQUITO!

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CATALÁN, ARGENTINO Y JAPONÉS

Gnus, servidora aprende catalán básico. Pero lo mejor de todo es que lo aprendo de catalanes de primera mano. Lo más divertido es que cada catalán me enseña una frase que él cree conveniente, y es alucinante cómo cada frase es reflejo de la personalidad de él mismo. Me explico. Sergi, me enseñó a decir “ets un cuc repugnant” (claramente no sé cómo se escribe, pongo lo que aprendo a pronunciar), que viene a ser “eres un gusano asqueroso”. Sergi va de duro por la vida. Oriol me enseñó a decir “ets la llum de la meua vida”, que es “eres la luz de mi vida”. Ori es un caballero. Y Xavi me enseñó a decir “tens pits mol apretats”, que es alguna clase de elogio relacionado con los pechos de una chica. Respecto a Xavi, sin comentarios.

Y más cosas. “Ets un curt de gambals” (la L me sale genial, ahora me falta dominar la E), que es “Eres un paleto”; “Xavi no té tita, i si la té la té petita”, que es “Xavi no tiene pi.., y si lo tiene, lo tiene pequeñito”; “¿Baixas a la Bourdonette?”, lecciones básicas de orientación en una ciudad, “¿te bajas en Bourdonette?”; “tocam els ous, María, vaurás quin alegria, tocam els ous joan, vaurá quin gotxs ganán”, esto último no quisieron traducírmelo. Y el maravilloso “a pendre pal cul”, frase clave cuando se tuercen las cosas en proyectos (imagináis qué quiere decir, ¿no?)

Lo más extraño es que no me hayan enseñado ninguna frase sobre política…

Y ¿qué aprendo de un argentino? Eso sí que se merece un diccionario. Por ejemplo. Chapar, que en español se utiliza para “cerrar” o para “estudiar”, ellos lo entienden como liarse con alguien (que cada uno interprete la palabra liarse como quiera). Claro, luego dicen que los españoles somos aburridos. Sin hablar de los malentendidos que surgen de la palabra “coger”. Otro ejemplo. Para decir que un tío está bueno (así, vulgarmente), se dice “a ése le doy (para que tenga, para que guarde y para que archive)”. “Bajito” se dice “petizo”, y ellos no tienen móvil ni ordenador, tienen celular y computadora. Tampoco tienen alzados, tienen vistas, y las secciones son cortes.

Y no contentos con esto, también estoy aprendiendo japonés. Si digo algo así como “Watashi no naco wa acai des”, acabo de decir que mi gato es rojo. Literalmente, “yo/mi/gato/partícula que indica que todo lo que hay antes de “wa” es el sujeto/rojo/es”. Sí, es muy probable que utilice esta frase alguna vez en mi vida. Es que no se me quedaba cómo se decía blanco, así que creo que tengo que conseguir un gato rojo.

Por cierto, me acordaba de cómo se decía “rojo” en japonés porque esa palabra existe en español, ¿no?. ACAI, ¿no es algo así como los ancestros de alguien? Pero creo que eso sólo se dice en Andalucía, se lo pregunté a los catalanes y me miraron raro…

Menudo quilombo (“jaleo”, en Argentina) de chanchus chungos (lo de los “chanchus chungos” en meid in Mària).

CLAVES

Una de las muchas cosas que voy a echar de menos cuando vuelva a España será poder poner a parir a la gente en su cara sin que se enteren. En clase, con mi compañero de grupo (Gastón, como el malo de la Bella y la Bestia, pero en argentino), es que no paramos. Pero claro, hay que tener cuidado y no decir sus nombres, para que no sepan que están en nuestra conversación. Así que les ponemos motes, para hablar en clave. Voilá algunos de los motes: la parejita feliz (¡cuidado, la señorita habla español!), el tierno y el jaus, el lesbiano, las lesbianas futboleras (sin ánimo de insultar a nadie; éstas, realmente dan miedo), la ex-lesbiana (¡resulta que tenía novio! pero nos enteramos después de ponerle el mote), la perra y la amiga de la perra, el sector hispanophone (en el cual me incluyo, y también entra en el bote un portugués, no preguntéis por qué, nadie lo sabe), la alemana fina y la alemana basta, leonardo (que claramente no se llama leonardo; se llama algo parecido, pero en finés) y los lindos (que son el turco y el rubio), sin contar a los de otras clases, fuera del taller: don puente, el tio buenorro de la clase y la novia del tio buenorro de la clase, el rubio lindo, el rubio lindo lindo, el rubio lindo lindo lindo, el belga (que en realidad es de Valladolid)…

Pero el chanchu se nos desgració porque el otro día, en clase de proyectos, yo estaba tomando nota y como hay algunos nombres de la gente de mi clase que no me sé, pues pongo los motes. En esto que el chico que tenía a mi lado, que no era español y no sabía nada de lo de los motes, leyó lo de las lesbianas, que viene a ser muy parecido al francés, y encima tenía dibujado un croquis del proyecto de las lesbianas, así que pudo reconocer de quién se trataba en seguida… Ya me imaginaba descuartizada por el gremio de lesbianas futboleras de Suiza…

ENRIQUE

Uno nunca llega a conocer realmente a otra persona. No porque se oculten cosas, sino porque las circunstancias hacen que descubras unos aspectos determinados de la otra persona.

El otro día estuve pensando, me di cuenta de que Enrique es el único que sabe que me gusta andar por los bordillos de las aceras.

O el único que sabe apreciar mi sonrisa cuando me ponen un hagen daz (o como se escriba) de dulce de leche entre las manos (aunque en la Vaguada cuesten una millonada)

O el único que sabe que mi jersey de las entregas de segundo curso era de rayas azules.

O el único que no se enfada sin se me pasa la fecha de su cumple…

Bueno, no está mal que alguien me recuerde como una persona de azul que anda por los bordillos comiendo helado y olvidando fechas…

Por cierto, te lo debía:

CADEAU

Hoy me han hecho uno de los regalos más bonitos de mi vida.
Hay que remontarse a enero (lejano enero, ¡cercano fin del erasmus!), cuando volví de España y estuve una semana en Suiza dedicándome a un interesante y emocionante cursillo intensivo de francés. Resulta que una de las actividades que teníamos que hacer era contarle a toda la clase, en 10 minutos, algo sobre nosotros mismos, con hacer un croquis rápido y cutre de nuestra personalidad. Así que Mària, ¿de qué habla? Pues de lo único que sabe. De música. Les llevé tres grupos de música que me gustaban y les puse fotos y canciones. Esos tres “grupos” eran los Rolling Stones, Ismael Serrano y Rachmaninov.
Volviendo a nuestros días, odio los martes. Teóricamente tengo clase a las 10:15 de UE, hasta las 17:00, pero la primera parte es de trabajar en grupo, así que quedo con mi grupo otro día y la mañana la dedico al curso de francés, de 11:15 a 14:00. De 14:00 a 14:15 almuerzo bocata rancio. De 14:15 a 17:00 clase teórica (segunda parte de UE). De 17:15 a 19:00, Sciences de la ville. Y a las 19:00, te vas al taller y te pones a currar en la entrega de proyectos. Pues hoy ha sido más complejo todavía: a las 10:00 tenía crítica de UE. LLego a las 10:30, la tía se acaba de ir a por café. Me voy al taller a currar de proyectos, vuelvo a la crítica a las 11:00, están ocupados con otro grupo, me voy a francés a las 11:15, vuelvo a la crítica a las 11:45, salgo de la crítica a las 12:45, llego tarde a la segunda parte de francés, que empezaba a las 12:15, salgo de francés a las 14:00, como en 5 minutos, me meto en UE hasta las 16:00, me duermo en clase, salgo de clase, me meto en el taller hasta las 17:15, me voy a Sciences de la ville, me duermo en Sciences de la ville, salgo a las 19:30, me voy al taller, salgo del taller a las 21:00, llego a casa a las 21:45, ceno corriendo y a currar de nuevo para la entrega del jueves. ¿Queda justificado por qué odio los martes?
¿Y qué es lo que hace la diferencia? ¿Por qué un martes como el de hoy merece la pena? ¿Por qué en clase, cuando no echaba una cabezadita, no paraba de sonreir? Por el cursillo intensivo de francés del mes de enero. En una de estas idas y venidas del “centre de langues” a la tutoría de UE, me pasó una cosa mágica. Iba yo estresada pensando en que llegaba tarde a todos lados, cuando oigo una voz. Un hombre que me dice “¡EEEEEHHHHHHHHH!”. Me giro, y le veo corriendo hacia mí, llamándome. Lo reconocí casi al instante (sabía que estuvo conmigo en clase de francés, pero no recordaba cuándo, me llevó 2 minutos ubicarlo en enero). Steven, de EEUU, hablándome en inglés (¡inglés!), me hizo un regalo muy bonito: se acercó y me dijo: “¡GRACIAS!”
(Bueno, dijo: “Thank you!”).
Lo siguiente que dijo fue: “¡Duerme!”
Resulta que Steven no conocía la música de Rachmaninov, y cuando la escuchó en mi presentación en enero, le gustó y decidió comprarse el cd. Unas semanas más tarde, nació su primer hijo el cual, con sus 6 semanitas, es capaz de despertar a todo el vecindario con sus pulmoncitos. El pequeño tiene malas noches, pero Steven encontró la solución: EL BEBÉ SÓLO SE CALMA CON LA MÚSICA DE RACHMANINOV. Por eso las gracias.
Aquí os pongo un poquito de mi concierto favorito. Personalmente prefiero el primer movimiento, pero considero que el segundo es más adecuado para hacer que un bebé deje de berrear.


No sé si él es realmente consciente de lo que ha hecho por mí. Hay gente maravillosa por ahí suelta, pero es muy difícil encontrarlas. Es como las hadas, que se les olvida que son hadas, y hay que educarlas.

Mágico, ¿no?

¿CÓMO LO SABE?

Acabo de llegar del super de comprar tres cosillas. Me meto en mi correo y leo un anuncio que dice. ¿Cuáles son tus opciones para cenar esta noche?

Lo siguiente que decía era: Entra en b2,encuentra tu pareja ideal ¡y cambia tus noches para siempre!

Atención a mi compra de esta noche:

Sin comentarios.

NADA QUE PERDER

Hoy he visto una peli que hacía mil que no veía:

“- ¡Mi mujer no es infiel!

– Perdón. Monogámicamente incorrecta”

Está en inglés,lo siento, porque se esta parte lo mejor era que en español decía “gilimamón”. Una chorrada, ¡va por mi hermano!

Ya os la estáis bajanado (es una chorradilla, pero a mi me da mucha risa)

HIMNO

Y para que no lo sepáis, los gnus tienen himno:

BANDAS SONORAS

¿No os pasa que oís una canción que os recuerda a un momento de vuestra vida, y por un instante tenéis las mismas sensaciones que tuvisteis en aquella época, pero concentradas en un micro-segundo, como olores, colores o luces? Pues a mi sí, sobre todo porque cuando me da por una cacnión, soy muy obsesiva. Así que para mí, lo que más me va a ayudar a recordar éste, mi año erasmus, será su banda sonora, es decir, mi carpeta “incoming suiza”. Voilá algunos ejemplos:

“Habanera”, de Alejandro Martínez

“Peces de ciudad”, de Sabina, interpretada por Ana Belén (me enamoraría perdidamente de esta señora, si yo fuera señor)

“Vuelvo a Madrid”, de Ismael Serrano.

“Volver”, versión de Andrés Calamaro

“Can’t take my eyes out of you”, Gloria Gaynor.

“Don’t you cry tonight”, Guns n roses.

“Chop Souey”, System of a down (estoy segura de que hay algo que no he escrito bien…)

“I say a little pray for you”, de Aretha Franklin.

“Te lo agradezco, pero no”, sí, lo reconozco, de Alejandro Sanz y la nena del movimiento de caderas sinuoso.

Y cómo no, banda sonora de “La Sirenita”, “Hércules” y “La Bella y la Bestia” en francés, además de “La Novia Cadáver” en castellano (“mooooooorir hay que falleceeeeeeeer, no frunzas el ceño en el fondo está bieeeeeen”).

“You won’t be mine”, de Matchbox twenty.

“Holding out for a hero”, versión Frou-frou.

Y el descubrimiento del siglo: “The pretender”, de Foo Fighters.

No sabéis lo divertido que es intentar traducir las canciones de español a francés simltáneamente.

AUTOBÚS EN LA HABANA

O lo que es lo mismo, avión de Basilea a Valencia. Madre mía, madre mía menuda odisea. Es que todos y cada uno de los personajes que me crucé parcían sacados de une historia de Paco Martínez Soria.
LA CAMARERA IRÓNICA: Nada más llegar, con 2 horas y media de antelación (para otra cosa no, pero para los aviones…) voy a comprarme un bocata. Vale. Veo el bocata, y al lado, una super-tarta de chocolate de estas que SÓLO tienen chocolate, con chocolate espolvoreado y chocolate fundido. Y no puedo decirle que no, que me quedan horas y horas de viaje. En esto que le digo a la chica: “Un sandwich de salami, une bouteille d’eau et un morceau de gateau au chocolate, s’il vous plait”. Pues de todo eso, lo único que no entendió bien fue lo del pastel, porque me miró con sonrisilla maliciosa y me dice: “Au chocolate?” “SÍ, AU CHOCOLATE, QUÉ PASA, ¡QUE UNA NO PUEDE DARSE UN LUJO O QUÉ? SÍ,QUE HE COGIDO UNOS KILITOS, PERO TAMPOCO ES QUE TENGAMOS QUE TENER TODAS EL TIPO DE KATE MOSS, ¿NO?”. Bueno, quizá lo de la sonrisilla maliciosa fue un espejismo, una ilusión creada en mi cabeza fruto de un remordimiento de conciencia descomunal…
LA MALETERA LIGERA: Y siguiendo con cuestiones de peso, llegamos a la hora de facturar. Con la chorrada de la tarta, al final casi no llego a facturar, porque la cola era enorme, y además pedían a los que viajábamos a España (sólo a los que viajábamos  a España) que rellenáramos un formulario chungo, como si nos preguntaran si íbamos a meter a nuestro país algún material que estubiera censurado por los secuaces del caudillo. Pues los cutres de los suizos (porque a veces son cutres) se quedaron sin papeles, y nos tuvieron esperando un rato largo. A esto que por fin llego a facturar, y resulta que el peso límite eran 15 kilos, en vez de los clásicos 20. Pues yo tenía 19,50, así que tenía que pagar 10 euros por kilo. 4,5 kilos de exceso, por 10 euros el kilo, hace un total de… ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡45 euros!!!!!!!!!!! Pero qué hacen con ese dinero, ¡qué más les da! No estaba dispuesta a pagar, claro, así que le digo a la señorita: “Usted tranquila, que yo aligero peso” Así que la gente seguía pasando y servidora, en la esquina, sacando libros de la maleta hasta que conseguí los 14,5 kilos (para lo cual hubo que hacer varias pruebas en la cinta de la señorita, con toda una cola esperando… je suis erasmsu, je ne comprends pas, oleoleoleoleoleole)
LA REVISORA TIQUISMIQUIS: Ahora viene la dura tarea de los controles de policía. Y claro está, me toca la revisora que te pregunta hasta si son de metal los tornillos de la montura de tus gafas. Me toca, me retoca, me abre la mochila, me pregunta, ve el disco duro extraíble, me mira con cara de investigadora de CSI y me dice: “¿qué es esto?”, enorgulleciéndose de antemano, como si hubiese descubierto una bomba y se viera en las portadas de todos los periódicos. SEÑORA, SI LLEVASE UNA BOMBA, LA LLEVARÍA UN POQUITO MÁS ESCONDIDA, ¿NO CREE USTED?
EL HOMBRE INMOLABLE: Así que allá voy, con mi mochila con el ordenador, y mis 4,5 kilos de libros que tuve que sacar de la maleta. Pero no pasa nada, allá que se va Mària, a hacer cola durante HORAS para poder entrar de las primeras en el avión y poder coger sitio en la ventanilla. ¡SAGRADA VENTANILLA! Para los que estéis pensando: “Tampoco es para tanto, si te toca pasillo, ¿no?”, vosotros, no habéis visto los Alpes desde las nubes, ¿verdad?. LLego, cojo un sitio que te cag.. de bueno, ventanilla, con una pareja de unos 40 años al lado (es decir, pareja tranquilita, no repelentes adolescentes en la edad del pavo, de los que dan ganas de crucificar). La gente sigue entrando, unos 20 minutos para acomodarlos a todos, más o menos todos sentados, y llega ÉL. El HOMBRE INMOLABLE. Al principio le odié, lo reconozco. Pero ahora siento una gran admiración hacia su persona. Es increíble lo que hace el instinto. Cuando una persona se encuentra en una situación de peligro, el instinto de supervivencia humana sale a la luz y el resultado es impresionante: increíble lo que que puede llegar a hacer una persona para coger ventanilla en el avion. Este hombrecillo venía con lote: SEÑORA SUMISA, BEBÉ ESTRANGULABLE Y NIÑO CARAJA. Resulta que el hombre inmolabe, que había entrado en el avión cuando ya todo el mundo estaba sentado, exigía CUATRO, no dos, ni tres, CUATRO asientos juntos para toda la familia. Es más, se puso a gritar, que él había pagado por cuatro asientos, y los quería juntos. En esto que los azafatos, deseperados, empiezan a hacer acomodos. Y claro, los perjudicados, los que viajamos solos. “¿Le importa cambiarse de asiento, señorita, para que puedan estar juntos?” Aquí es cuando Mària quiere decir: “A ver chatines, si aquí ya tiene tres asientos libres, ¿No pueden sentarse los nenes con la mamá, y el caballero en otro sitio? ¿qué clase de enjendros niños inhumanos menores de tres años necesitan a dos adultos para mantenerse tranquilos durante hora y media? ¿¡Es que les va a dar el sarampión y la rubeola a la vez a los dos niños durante el viaje y necesitan la ayuda de su padre deseperadamente!?” Pues no. Allá que va Mària, a sentarse en pasillo. Sí, ese momento es parecido a morir, pero al revés: en vez de pasar toda tu vida por delante de tus ojos en un segundo, pasaron por mi espalda todos y cada uno de los minutos que estuve de pie haciendo cola con el ordenador más los 4,5 kilos de libros colgando de la mochila para poder estar pronto en el avión y coger ventanilla. Pues nada. Mària se cambia de sitio, la pareja-tranquila que tenía al lado se mueve un asiento (de manera que la señora ocupaba el que fue mi sitio) y ¿para qué? Para nada. Seguíamos en las mismas. En esto que la PAREJA SALVADORA, que estaba sentada al otro lado del pasillo de mi antiguo sitio, dice: “Eduardo (porque llamaba al azafato buenorro por su nombre de pila) no te preocupes, nosotros nos cambiamos de sitio” Así que se quedaron 4 asientos juntos libres. Pero después de este alarde de heroicidad de la PAREJA SALVADORA, mi pequeña contribución a la causa quedó empequeñecida y olvidada. ¡MEREZCO UNA MEDALLA PÚRPURA POR ELLO! Lo peor de todo, que después de todo el chanchullo, como uno de los cuatro asientos era para un bebé que se pasó todo el viaje dormitando en el regazo de su madre, un asiento quedó vacío. ¿Cual? El que le correspondía al hombre de la pareja-tranquila, antes de moverse un asiento a la izquierda, porque servidora tanía que dejar el suyo. No sé si os estáis aclarando, con un croquis sería todo tan fácil…
NIÑA COÑAZO: Pero no creaís que aquí se acaba la historia. NOOOOOOOOO. Porque dio la bendita casualidad de que me tocó sentarme en pasillo, con madre e hija en centro y ventanilla respectivamente. Hija de unos 7 añitos, el primor. La odio. Todo el viaje, TODO EL SANTO VIAJE, entrando y saliendo. ¿Pero cuántas veces puedes necesitar ir al baño en hora y media, criatura? Pero eso no era lo peor. Puedo levantarme cada vez que la niña necesite hacer aguas menores, si está de la próstata, no es culpa suya, angelico. Lo peor es que tanto niña como madre tenían una carencia en su alfabeto: no conocían las palabras “gracias” ni “disculpe”. Y mira que hay variaciones. Perdone, lo siento, ¿me permite?, cenquiu, mersi, danqueshen… Ni siquiera una sonrisita de culpabilidad y agradecimiento. Ça m’enerve!!!!! Y a todo esto, el BEBÉ ESTRANGULABLE del HOMBRE INMOLABLE de vez en cuando se despertaba y empezaba a berrear.
ADOLESCENTES HORMONADOS: Y para más INRI, los representantes de la época de la vida más avergonzante de todas. Sí, la adolescencia. Y encima, hormonados. Esta clase de adolescentes que hacen la ola de vez en cuando sin ningún motivo aparente, que cantan canciones de Beyoncé o que tontean siempre entre ellos, que se intercambian politonos y llevan bisutería de H&M. Esos, los que equivalen a dolor de cabeza, esos.
PAREJITA FELIZ: Y cómo no, la eterna parejita feliz. Nunca se van suficientes parejitas felices por el retrete. Cada uno sentado a un lado del pasillo enfrente de mí, todo el viaje dados de la mano, dándose besitos de los que hacen ruido y te sacan de los nervios, diciéndose cuánto se quieren (menos mal que era en francés, y las palabras pierden un poco su significado, que si no, estallo)
AZAFATO BUENORRO: El salvador, por el cual mantenía la calma. Algo bueno tendría que haber, ¿no?
Y después de la presentación de los personajes, ¿cuál creeis que es mi favorito? Efectivamente, EL HOMBRE INMOLABLE. Esperad, tenéis que leer lo que pasó cuando aterrizamos y esperábamos para pasar el control de pasaportes. Un detalle, este señor y su familia no eran ni españoles ni suizos. De hecho, no eran europeos, así que miraron, remiraron y requetemiraron el pasaporte antes de dejarlos entrar, bajo la mirada agobiada de la familia. En esos momentos, en serio, estuve a punto de decirles que si después de todo el jaleo no los dejaban pasar, sería yo quien se inmolaría, además de ponerles un pleito qe no veas: ¡a este señor, una habitación en el Palace, hombre! Pues resulta que después de todo, los dejaron pasar y con el alivio, el señor y su familia se fueron. Pero, un detalle que se le pasó a mi héroe EL HOMBRE INMOLABLE, era que con el estrés, su familia no estaba al completo: pasó minuto y medio hasta que el señor, después de irse, se dio cuenta de que se había dejado al NIÑO CARAJA olvidado en el control de pasaportes. Sí, señores y señoras. Después de todo el jaleo para estar cerca del niño, mostrando ser un padre ejemplar y padre-coraje, EL TÍO SE DEJA OLVIDADO AL NIÑO EN EL CONTROL DE PASAPORTES. ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡OLVIDADO!!!!!!!!!!!!!!!!!! Por favor, un aplauso.
22/03/08

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